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EN CLIMAS EXTREMOS
CAMBIO CLIMÁTICO

El calor intenso o las inundaciones provocadas por las tormentas pueden provocar el caos urbano. Necesitamos instalar más techos verdes para crear ciudades que se adapten a los cambios climáticos.

Calle inundadas, coches medio hundidos en el agua y servicios de urgencias forzados a remar en barcas para poder rescatar a la gente: todos hemos visto la miseria que las inundaciones pueden provocar en las ciudades.

El problema es que nuestra pasión por la vida en la ciudad está empeorando una situación que ya es mala de por sí. Las poblaciones de las ciudades, que cada vez crecen más rápido, están haciendo trabajar más que nunca a los sistemas de alcantarillado y de suministro de agua.

El clima extremo causado por el cambio climático complica aún más la situación. En 2018, en un informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas, algunos científicos reclamaron “cambios rápidos, de amplio alcance y sin precedentes” en todos los aspectos de la sociedad para limitar el calentamiento global a 1,5° C.

Así que, ¿cómo abordamos estos cambios? “Necesitamos ver que más ciudades instalan techos verdes”, afirma el Director de desarrollo de negocio de Urbanscape®, Jure Sumi. “Las cubiertas verdes tienen la capacidad de absorber una cantidad enorme de agua de lluvia, lo que resta trabajo a los sistemas de drenaje urbanos”.

Los techos verdes ya se utilizan, cada vez más comúnmente en todo el mundo, como controladores de aguas pluviales. En Singapur, por ejemplo, hay leyes que procuran que cualquier terreno devorado por la construcción sea compensado con una superficie equivalente de vegetación en la ciudad en forma de infraestructuras ecológicas, como, por ejemplo, con techos verdes.

Las cubiertas verdes tienen la capacidad de capturar y absorber una enorme cantidad de agua de lluvia que puede evitar una gran cantidad de trabajo a los sistemas de drenaje de las ciudades
Jure Sumi, Director de desarrollo de negocio de Urbanscape®

En Copenhague, la legislación local exige la instalación de techos verdes desde 2010. “Debido a los crecientes retos provocados por las nubes tóxicas y las inundaciones, los techos verdes se han convertido en una tendencia mundial”, asegura la arquitecta jefe de la ciudad, Tina Saaby Madsen.

“La idea principal de Copenhague es combinar el uso práctico cuando se produzcan lluvias fuertes con la posibilidad de tener más naturaleza en las grandes ciudades. Además, tiene un gran efecto en la refrigeración de edificios y ayuda en nuestro objetivo de convertirnos, en 2025, en la primera capital con una emisión neutra de CO2”.

En áreas necesitadas de agua, como Oriente Medio, en las que el agua para riego es un preciado tesoro, el potencial de los techos verdes es enorme, según afirma Jure.

“En los últimos cinco años, hemos estado desarrollando un estudio en Kuwait, Abu Dabi y Dubái, y estamos orgullosos de informar que, pese a las duras condiciones climatológicas, hemos registrado un ahorro del 50 % del agua de riego, incluso en verano”, afirma.

Este estudio ha derivado en algunos proyectos extraordinarios, incluyendo un frondoso parque vegetal de 3300 m2 frente al Salón de la Ópera de Dubái, de 2000 asientos, y la “ecologización” de 19 hectáreas de terreno residencial, conocido como Mudon, también en Dubái.

“La irrigación normal de las cubiertas verdes junto al Salón de la Ópera de Dubái debería utilizar 43.000 litros de agua de riego al día, pero hemos conseguido reducirlo a 26.000”, afirma Jure.